Nuevas normativas para la eficiencia energética de acondicionadores en Argentina


El uso de acondicionadores en verano, con olas de calor tan intensas demanda una cantidad extraordinaria de electricidad. Con el objetivo de mejorar la eficiencia energética de estos aparatos de uso residencial, la Secretaría de Energía aprobó la Resolución Ley 814/2013, en virtud de la cual se establecen los niveles mínimos requeridos de eficiencia energética.

De esta manera, la mayoría de los equipos acondicionadores de aire que hay en nuestras viviendas –aquellos con una capacidad de refrigeración menor o igual a siete kilovatios (7 kW) tendrán que ajustarse a la clase B en modo refrigeración y a la clase C en modo calefacción. La medida entrará en vigor a partir del próximo mes de abril, si bien es cierto que en el lapso de un año, ya para abril de 2015, el modo refrigeración habrá de cumplir con la clase A de eficiencia energética.

La resolución se ha adoptado en total coordinación con la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), que ya el pasado mes de julio calculó que el lanzamiento de nuevos modelos requeriría de 12 a 17 meses.

La medida supone un gran avance en el cuidado del medio ambiente, puesto que un acondicionador clase A refrigerando puede llegar a consumir hasta un 12 por ciento menos energía que otro de clase C, mientras que la diferencia entre uno B y otro C ronda el 6 por ciento. Algo muy a tener en consideración puesto que se estima que alrededor del 49 por ciento de los modelos de acondicionadores de aire ofertados en el país se concentra en la clase de eficiencia energética C en modo refrigeración.

En el lado de la calefacción, una clase C supone ahorros de un 12 por ciento de energía respecto a los equipos de clase D (que en la actualidad acaparan el 27 por ciento de las unidades ofertadas), lo que sin duda que aporta grandes beneficios puesto que un 40% de los equipos de calefacción corresponden a las clases de eficiencia energética D y E.

Esta colaboración entre Gobierno e industria beneficia a todos, comenzando por el medio ambiente. A fin de cuentas, el uso hogareño insume casi el 40% de la energía generada –y de ello, los acondicionadores casi un 10%- y con la tecnología existente es posible seguir disfrutando del confort sin derrochar energía. La resolución supone un gran paso respecto a la adoptada en 2011, cuando se determinó que los equipos comercializados a partir del 1 de marzo del 2012 debían mejorarse un escalón hasta llegar al nivel C.

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Fuente: telam