Hacia un cambio de paradigma energético en el sector edificación


¿Generar energía o hacer más eficiente su uso?Fig4

El uso de la energía plantea un debate urgente, mas en estos momentos en donde un gran porcentaje de los ciudadanos es incapaz de satisfacer sus necesidades básicas de energía en sus hogares. La clave es cambiar el foco de la discusión energética. No podemos seguir pensando en cómo obtener más energía sino tenemos que consumir menos, tratando de ser eficiente.

La Eficiencia Energética abarca todas las acciones que se realicen en las diversas etapas del que hacer energético para optimizar su uso, partiendo de los recursos, pasando por los servicios, hasta llegar al nivel de los consumidores. En otras palabras, es el manejo planificado, desde el punto de vista técnico-económico, de la energía requerida para la producción o la prestación de un servicio y que concede especial atención a la protección del medio ambiente.

Existe un acuerdo general entre políticos, líderes en el campo de la economía, la comunidad científica-tecnológica y las cámaras industriales, que una posible solución consiste en avanzar hacia el Uso Racional y Eficiente de la Energía (UREE). El UREE es una práctica que tiene como objeto reducir el consumo de energía, para disminuir costos y promover sostenibilidad económica, política y ambiental, manteniendo los mismos (o incluso mejores) estándares de vida. El UREE es la acción menos explotada de todas las posibilidades de gestión de energía y es sin duda la más rentable ya que es más barato ahorrar una unidad de energía que producirla.

En el caso particular de una edificación, el consumo energético se puede reducir a través de una construcción bio-climática, con la utilización de equipos de calefacción, refrigeración, electrodomésticos e iluminación más eficientes y la modificación de los hábitos de consumo de sus habitantes. Quizás el reto más importante para una adecuada planificación sea cuantificar la reducción energética. El éxito o fracaso de un proyecto de qué tipo de tecnología se implementará o no dependerá fuertemente de esta cuantificación. El sector de la construcción tradicionalmente ha buscado la rentabilidad a corto plazo, obviando otros factores como el mantenimiento energético del edificio, lo que ha eclipsado las ventajas de una arquitectura adaptada al medio en el que se encuentra.

Fig1Los focos de mayor consumo en una edificación se encuentran en el acondicionamiento del ambiente con un 57% y en la iluminación con un 22%. Para hacerse de una idea, se puede mencionar que por los muros se pierde un 25%, por la renovación de aire un 20%, por el tejado (o techo) un 30%, por las ventanas un 13%, por el suelo un 7% y por el puente térmico un 5% de la energía de una vivienda.

Utilizando técnicas del UREE en una vivienda o edificación se pueden ahorrar hasta un 90% de energía en iluminación, un 70% en la utilización de agua, un 60% de la energía requerida para acondicionar, hasta un 40% de la energía usada para generar agua caliente sanitaria y todo esto con una reducción de hasta el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

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